En un artículo por lo demás muy mesurado, publicado en La Vanguardia el 21 de enero, Josep-Maria Puigjaner nos viene a repetir que, sin la religión, el mundo sería un caos de violencia y destrucción.
http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/res/20090121/53624417178.html?urlback=http://www.lavanguardia.es/premium/edicionimpresa/20090121/53624417178.html
Hay que recordar las Cruzadas, la Inquisición ("matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos" en la cruzada contra los albigenses), las guerras de religión, promovidas o avaladas por la Iglesia católica. Hay que recordar la noche de San Valentín (el día más feliz de la vida del católico monarca Felipe II fue aquél en que se enteró de esa matanza, perpetrada por orden del cristianísimo rey de Francia), las guerras carlistas, en defensa de Dios, Patria y Rey, la rebelión militar de 1936 y la represión de los vencedores, defensores de la santa fe y jaleados por los obispos.
Hay que recordar que la invasión de Irak fue ordenada por el cristiano renacido George W. Bush, aupado por los poderosos telepredicadores y el sector más integrista de las distintas sectas cristianas de Estados Unidos, en respuesta a la matanza perpetrada el 11-S por los fundamentalistas islámicos, que afirman ser combatientes de la guerra santa, uno de los cinco pilares del Islam, es decir, que cumplen un mandato divino.
Hay que recordar, por fin, que la sangrienta acción militar israelí en Gaza tiene su origen, en definitiva, en la convicción de los judíos de ser el Pueblo elegido por Dios, que les prometió hace siglos la tierra que hoy ocupa el Estado de Israel. Tierra, por cierto, en que sus antepasados entraron a sangre y fuego por orden de Yahvé.
La religión nunca ha sido garantía de paz y convivencia. Los ejemplos expuestos prueban que la Madre Teresa de Calcuta es tan excepcional entre los creyentes como lo es en comparación con los ateos. Da igual si Dios existe, no existe, o si le importamos un comino. Siempre, como dice el Sr. Puigjaner, nos tendremos que armar de humanidad y de bondad inteligente para que el mundo no acabe en la autodestrucción.
P.S.: El autobus ateo lo deben haber financiado los curas. Nunca, de otra forma, se hubiese hablado tanto de Dios.
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miércoles, 21 de enero de 2009
domingo, 23 de noviembre de 2008
Fosas silenciadas
Un lector de La Vanguardia, del sábado 22 de noviembre de 2008, bajo el título "Fosas silenciadas"(http://www.lavanguardia.es/lv24h2007/20081122/53584632661.html), afirma que La democracia está cimentada sobre las fosas de la gente que luchó por la verdadera democracia que otros personajes que descansan en panteones les quitaron.
Lo siento, pero éso no es cierto; no todos lucharon por la democracia. Los marxistas, socialistas y comunistas, lucharon para implantar la dictadura del proletariado. Los anarquistas, que veneraban como valor máximo la libertad, destacaron por su violencia contra sus adversarios, negándoles las garantías democráticas: la seguridad jurídica, un juicio con posibilidad de defensa... Los nacionalistas catalanes se habían sublevado en 1934 contra el Gobierno legítimo de la República, elegido democráticamente, junto con los mineros asturianos, de obediencia marxista. Lucharon contra el fascismo, pero no necesariamente por la democracia.
Ni que decir tiene que ello no convierte a los franquistas en demócratas ni justifica la rebelión de julio de 1936. Pero a la República democrática configurada por la Constitución de 1931 no la apoyaban ni la derecha ni la izquierda, ambas empeñadas en imponer por la fuerza sus respectivos modelos ideológicos. La apoyaban tan sólo los partidos radicales, republicanos, minoritarios numéricamente, y ahí estuvo el gran problema de la República: las posiciones estaban tan polarizadas que casi nadie apoyaba la única opción que, por su carácter centrado, podía haber equilibrado la situación, podía haber sido viable.
Las conclusiones, a mi juicio son dos: recordemos a todos los muertos, pero no les hagamos defender lo que en vida no defendieron; y aprendamos todos a ceder para no caer de nuevo en la tragedia de la guerra civil.
Lo siento, pero éso no es cierto; no todos lucharon por la democracia. Los marxistas, socialistas y comunistas, lucharon para implantar la dictadura del proletariado. Los anarquistas, que veneraban como valor máximo la libertad, destacaron por su violencia contra sus adversarios, negándoles las garantías democráticas: la seguridad jurídica, un juicio con posibilidad de defensa... Los nacionalistas catalanes se habían sublevado en 1934 contra el Gobierno legítimo de la República, elegido democráticamente, junto con los mineros asturianos, de obediencia marxista. Lucharon contra el fascismo, pero no necesariamente por la democracia.
Ni que decir tiene que ello no convierte a los franquistas en demócratas ni justifica la rebelión de julio de 1936. Pero a la República democrática configurada por la Constitución de 1931 no la apoyaban ni la derecha ni la izquierda, ambas empeñadas en imponer por la fuerza sus respectivos modelos ideológicos. La apoyaban tan sólo los partidos radicales, republicanos, minoritarios numéricamente, y ahí estuvo el gran problema de la República: las posiciones estaban tan polarizadas que casi nadie apoyaba la única opción que, por su carácter centrado, podía haber equilibrado la situación, podía haber sido viable.
Las conclusiones, a mi juicio son dos: recordemos a todos los muertos, pero no les hagamos defender lo que en vida no defendieron; y aprendamos todos a ceder para no caer de nuevo en la tragedia de la guerra civil.
martes, 2 de septiembre de 2008
Memoria histórica
Tal vez sea justo y conveniente investigar las desapariciones durante la Guerra civil y el franquismo. Tal vez sea el momento oportuno. Tal vez el juez Garzón sea la persona indicada para hacerlo, ya que tiene un indudable prestigio, una reputación de investigador escrupuloso y una ideología concreta que, en este caso, puede constituir una ventaja.
Ahora bien, ¿tiene sentido hacerlo en un proceso penal, que por naturaleza se dirige a la investigación de delitos con el fin de juzgar y, en su caso, condenar a los responsables? Hablamos de hechos producidos hace más de treinta años, por lo que la responsabilidad penal estará normalmente prescrita. Si no es así, tales hechos caerán en el ámbito de las amnistías otorgadas durante la transición. En cualquier caso, es probable que los responsables hayan fallecido, o que ya no vivan testigos suficientes para acreditar los hechos y obtener una sentencia condenatoria.
Por todo ello creemos que la vía penal no es adecuada para investigar estos hechos y que el juez Baltasar Garzón haría mejor en dedicar sus esfuerzos y los recursos públicos a la investigación de delitos que puedan ser perseguidos eficazmente en dicha vía que, desgraciadamente, no escasean. Y, si lo desea, que utilice su notoriedad para solicitar del Gobierno la investigación de los hechos que le interesan, pero con los fines de reparación moral y dignificación de los desaparecidos que actualmente son los únicos que pueden conseguirse.
Ahora bien, ¿tiene sentido hacerlo en un proceso penal, que por naturaleza se dirige a la investigación de delitos con el fin de juzgar y, en su caso, condenar a los responsables? Hablamos de hechos producidos hace más de treinta años, por lo que la responsabilidad penal estará normalmente prescrita. Si no es así, tales hechos caerán en el ámbito de las amnistías otorgadas durante la transición. En cualquier caso, es probable que los responsables hayan fallecido, o que ya no vivan testigos suficientes para acreditar los hechos y obtener una sentencia condenatoria.
Por todo ello creemos que la vía penal no es adecuada para investigar estos hechos y que el juez Baltasar Garzón haría mejor en dedicar sus esfuerzos y los recursos públicos a la investigación de delitos que puedan ser perseguidos eficazmente en dicha vía que, desgraciadamente, no escasean. Y, si lo desea, que utilice su notoriedad para solicitar del Gobierno la investigación de los hechos que le interesan, pero con los fines de reparación moral y dignificación de los desaparecidos que actualmente son los únicos que pueden conseguirse.
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